
Las trombas marinas y los tornados son cada vez más frecuentes en Chile porque el cambio climático aumenta la energía y el vapor de agua en la atmósfera, y un fenómeno de El Niño intenso actúa como catalizador. Así lo explica Miguel Fernández, meteorólogo del Proyecto GEOOs de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, quien llama a dejar de verlos como anécdotas aisladas.
Para el especialista, que también trabaja en Ocean Metrics, es urgente adaptar las normas de construcción, los planes de emergencia comunales y los sistemas de alerta temprana. Aclara, eso sí, que la frecuencia de estos eventos no será igual todos los años, porque dependen de que se den condiciones atmosféricas específicas.
No son un fenómeno nuevo
Los tornados no son algo reciente en el país. Fernández recuerda que hay registros documentados desde hace siglos, como el de 1554 mencionado en La Araucana, el del Fuerte de Carelmapu en 1633 o el violento tornado de Valdivia en 1881. Lo que cambia hoy es el contexto climático en que se producen.
Más vapor de agua, más combustible para las tormentas
El calentamiento global ha elevado de forma sostenida la temperatura de los océanos y de la baja atmósfera, lo que aumenta la capacidad del aire para retener humedad.
Esta capacidad aumenta aproximadamente un 7% por cada grado Celsius que se eleva la temperatura. Esta enorme disponibilidad de agua en el aire actúa como el combustible fundamental para alimentar tormentas y sistemas frontales sumamente intensos.
A eso se suma la intensificación de los ríos atmosféricos, que llegan a la zona centro sur con más caudal. Al chocar con la topografía costera y con frentes fríos muy marcados, generan cambios de velocidad y dirección del viento con la altura, una condición que favorece la formación de nubes de tormenta profundas (cumulonimbos) capaces de girar.
El papel de El Niño
Según el meteorólogo, estos fenómenos dependen de que se den configuraciones específicas, como la llegada de vaguadas frías en altura sobre la costa. Pueden ocurrir con El Niño, La Niña o en años neutros, pero un Niño intenso potencia la circulación y la energía disponible, lo que hace que esas incursiones de aire frío desencadenen tormentas más severas y frecuentes.
Fernández describe el cambio climático como un multiplicador de fuerzas sobre el que operan ciclos naturales como El Niño. Reconoce que parte del aumento de los reportes se explica por la tecnología y por la mayor densidad de población, pero sostiene que las condiciones actuales hacen que las tormentas liberen su energía de forma más explosiva al llegar a zonas habitadas, con daños más severos que en décadas pasadas.
Ante este escenario, conviene revisar qué hacer frente al riesgo de lluvias y aluviones en primavera y si tu seguro de auto cubre un tornado o la caída de un árbol.
Preguntas frecuentes
1. ¿Por qué hay más tornados en Chile?
Porque el cambio climático aumenta la energía y el vapor de agua en la atmósfera, y un Niño intenso potencia la formación de tormentas severas, según el meteorólogo Miguel Fernández, de la PUCV.
2. ¿Los tornados son algo nuevo en Chile?
No. Hay registros desde hace siglos, como el de 1554 mencionado en La Araucana, el de Carelmapu en 1633 y el tornado de Valdivia en 1881.
3. ¿Cuánto aumenta la humedad del aire con el calentamiento?
Aproximadamente un 7% por cada grado Celsius que sube la temperatura, lo que entrega más combustible a las tormentas.
4. ¿Qué relación tiene El Niño con los tornados?
Un Niño intenso actúa como catalizador, porque potencia la circulación atmosférica y la energía disponible para que el aire frío en altura genere tormentas más severas.
5. ¿Qué medidas recomienda el especialista?
Adaptar las normas de construcción, los planes de emergencia comunales y los sistemas de alerta temprana.
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