Investigador de la PUCV junto a un biorreactor de laboratorio para producir biohidrógeno

Un equipo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) investiga cómo transformar los descartes de frutas, hortalizas y otros productos agrícolas en biohidrógeno usando bacterias. El proyecto BIOH2-VAL busca que agrícolas y viñas puedan generar su propia energía con sus residuos y obtener, además, compuestos útiles para otras industrias.

La investigación es liderada por Cassamo Mussagy, académico de la Escuela de Agronomía de la PUCV, con Andrés Córdova, de la Escuela de Alimentos, como director alterno y la colaboración de Guilherme Peixoto, de la Universidad Estadual Paulista de Brasil.

Cómo funciona la fermentación oscura

A diferencia de la electrólisis, que usa electricidad para separar el hidrógeno del agua, BIOH2-VAL recurre a bacterias anaerobias que degradan materia orgánica y producen hidrógeno como parte de su metabolismo. Este proceso, llamado fermentación oscura porque ocurre sin oxígeno y sin luz, genera además ácidos orgánicos como el acético, el butírico, el propiónico y el láctico, y alcoholes como el etanol, compuestos con demanda en las industrias alimentaria, farmacéutica y cosmética.

Los residuos del proceso pueden pasar después por una digestión anaerobia para producir biometano, lo que permite aprovechar casi por completo la materia prima. Es una lógica similar a la de otros proyectos que buscan dar una segunda vida a los desechos, como convertir el aceite de cocina usado en combustible para aviones.

De basura a subproducto con valor

Debemos cambiar la costumbre de llamar basura a los residuos y comenzar a reconocerlos como subproductos agroindustriales con potencial de valorización. Porque cuando cambia la mirada, también cambian las posibilidades de aplicación.

Según Mussagy, un proceso que solo produce hidrógeno suele ser poco atractivo para la inversión por sus costos, pero si se valorizan también los ácidos, los alcoholes y el biometano, la ecuación cambia. La idea es ofrecer recetas estandarizadas para que las empresas procesen sus descartes en el mismo lugar y a pequeña escala, sin depender de la red y reduciendo el uso de combustibles fósiles, en línea con las tendencias de sostenibilidad ambiental.

Por ahora, el proyecto busca generar conocimiento científico para determinar si esta alternativa puede ser eficiente, viable y beneficiosa para el medio ambiente en la Región de Valparaíso.

Preguntas frecuentes

1. ¿Qué es el biohidrógeno?

Es hidrógeno producido por microorganismos, como bacterias, a partir de materia orgánica, en lugar de obtenerlo por electrólisis del agua.

2. ¿Qué es la fermentación oscura?

Es un proceso en el que bacterias anaerobias degradan materia orgánica sin oxígeno ni luz y producen hidrógeno, ácidos orgánicos y alcoholes.

3. ¿Qué residuos usa el proyecto BIOH2-VAL?

Descartes del procesamiento de frutas, hortalizas y otros productos agrícolas de la Región de Valparaíso.

4. ¿Qué otros productos se obtienen además del hidrógeno?

Ácidos orgánicos como el acético, butírico, propiónico y láctico, alcoholes como el etanol y, en una etapa posterior, biometano.

5. ¿Quién lidera la investigación?

Cassamo Mussagy, académico de la Escuela de Agronomía de la PUCV, con Andrés Córdova como director alterno.

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Autor Carlos Uhart M.

Director de Contenidos en Zythos Media™. Ingeniero en Telecomunicaciones y máster en Marketing Digital. Creador de contenidos con foco en tecnología, finanzas y seguridad. Autor verificado en Amazon KDP Publishing.

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