
Llegar justo a fin de mes, acumular deudas o vivir con la incertidumbre de si el sueldo alcanzará no solo afecta el bolsillo: un estudio de University College London (UCL) que siguió a más de 2.700 personas durante décadas revela que la adversidad económica sostenida también deteriora funciones cerebrales como la memoria y la velocidad de procesamiento.
Lo que encontró el estudio de la UCL
La investigación, realizada por University College London, detectó que las personas expuestas durante años a dificultades económicas presentan un mayor desgaste cognitivo en comparación con quienes viven con mayor estabilidad financiera. Los hallazgos apuntan específicamente a la memoria y a la velocidad con que el cerebro procesa información, dos funciones que en este caso aparecen deterioradas de forma prematura, antes de lo que correspondería para la edad.
Cómo el estrés crónico daña el cerebro
Para el psicólogo Eduardo Sandoval, académico del Magíster en Neurociencias de la Universidad Autónoma de Chile, hablar de un «envejecimiento cerebral acelerado» no implica que la persona vaya a desarrollar demencia. Significa que algunos indicadores cognitivos aparecen antes de lo esperado para la edad, lo que refleja una mayor vulnerabilidad producto del estrés sostenido.
El estrés crónico aumenta la liberación de cortisol y favorece procesos inflamatorios que afectan regiones clave del cerebro, como el hipocampo, encargado de la memoria, y la corteza prefrontal, responsable de la planificación y la toma de decisiones.
— Eduardo Sandoval, psicólogo y académico del Magíster en Neurociencias, Universidad Autónoma de Chile.
En Chile, donde muchas familias enfrentan altos niveles de endeudamiento e inseguridad económica, Sandoval advierte que el mayor riesgo no proviene solo de tener deudas, sino de vivir con una sensación permanente de inestabilidad financiera. Esa presión crónica puede alterar el sueño, aumentar el riesgo de síntomas depresivos y generar conflictos familiares.
El cerebro puede recuperarse
Pese a este panorama, el experto entrega una señal de esperanza: gracias a la neuroplasticidad, el cerebro conserva su capacidad de adaptarse y reorganizarse a lo largo de toda la vida.
Cuando disminuye el estrés, mejora el descanso y la persona recupera control sobre su vida, también mejora la capacidad para concentrarse, planificar y aprender.
— Eduardo Sandoval, investigador.
La velocidad de esa recuperación dependerá de la edad, del tiempo bajo estrés, de la salud cardiovascular y de los hábitos de vida de cada persona.
Qué hacer para proteger la salud cerebral
El especialista entrega recomendaciones concretas para reducir el impacto del estrés financiero sobre el cerebro:
- Mantener una rutina de actividad física regular.
- Dormir entre siete y nueve horas diarias.
- Seguir una alimentación equilibrada y evitar tabaco y exceso de alcohol.
- Fortalecer los vínculos sociales y familiares.
- Estimular la mente mediante la lectura y el aprendizaje continuo.
- Ordenar las finanzas con prioridades realistas y buscar orientación profesional cuando sea necesario.
- Participar en actividades con propósito, como el voluntariado o el cuidado de otras personas.
«Estos recursos no eliminan el estrés financiero, pero aumentan significativamente la resiliencia y contribuyen a preservar el funcionamiento cerebral y la calidad de vida durante el envejecimiento», concluye el experto.
Preguntas frecuentes
1. ¿Cómo afecta el estrés financiero crónico al cerebro?
El estrés sostenido aumenta la liberación de cortisol y favorece procesos inflamatorios que deterioran el hipocampo (memoria) y la corteza prefrontal (planificación). Esto puede generar un deterioro cognitivo prematuro respecto a la edad.
2. ¿El daño cerebral por estrés económico es permanente?
No necesariamente. Gracias a la neuroplasticidad, el cerebro puede recuperarse cuando disminuye el estrés, mejora el descanso y la persona recupera control sobre su situación. La velocidad de recuperación depende de la edad, el tiempo bajo estrés y los hábitos de vida.
3. ¿Qué encontró el estudio de University College London sobre estrés financiero?
El estudio, que siguió a más de 2.700 personas durante décadas, encontró que la adversidad económica sostenida se asocia con peores resultados en memoria y velocidad de procesamiento, además de un mayor deterioro general de la salud cerebral.
4. ¿Qué hábitos protegen el cerebro frente al estrés financiero?
Actividad física regular, dormir entre 7 y 9 horas diarias, alimentación equilibrada, vínculos sociales fuertes, estimulación mental, y ordenar las finanzas con prioridades realistas y apoyo profesional cuando sea necesario.
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