En Chile, la inversión y el ahorro se ha visto potenciado gracias a la aparición de nuevas empresas fintech, que irrumpieron este último tiempo en la industria financiera con nuevos instrumentos de fácil acceso y mínimas barreras de entrada.

Clever

Sin embargo, pese a que aún falta buena parte de la población para integrar, expertos hoy señalan que luego de eliminar las dificultades de acceso, existe un nuevo desafío por vencer y es llevar la experiencia de usuario al siguiente nivel.

Según explica Ari Dukes, CEO de la plataforma de inversiones Clever:

El ingreso de las fintech permitió que, a estas alturas, cualquier persona con una cuenta vista y desde mil pesos pueda entrar al mundo de las inversiones. Eliminar esa barrera, junto a potenciar la educación financiera para llegar a más población y eliminar la brecha de género financiera, fue un paso importantísimo, pero recién el primero.

A la fecha, según informes de la Asociación de Fondos Mutuos, existen cerca de tres millones de personas que invierten en fondos mutuos, además de 1,6 millones en depósitos a plazo, según datos de  la Comisión para el Mercado Financiero.

Automatizar la experiencia

En base a las cifras, el experto en finanzas personales sostiene:

Un nuevo desafío es sumar nuevos productos financieros que no solo sean convenientes, sino que atractivos para las personas. Pero otro, quizá más importante, es mejorar la experiencia con estas plataformas, porque actualmente la máxima sofisticación para una persona es dejar programada una transacción mensual que vaya a su cuenta de inversión. Y eso se queda corto.

A nivel internacional, una de las últimas tendencias financieras es el ahorro e inversión en base al consumo, idea que incluso han esgrimido ex ministros de Hacienda.

En simple, se traduce en que las plataformas de inversión te permiten delimitar reglas aparejadas a las acciones de consumo, que tienen como respuesta una transacción a una cuenta de inversión.

Un ejemplo es que un usuario establezca que por cada vez que compra un café, invierta mil pesos. Entonces, cada vez que realiza esa acción, ese dinero pasa de la cuenta convencional al fondo en que está invirtiendo en su fintech. Incluso la misma plataforma podría realizar alianzas con comercios, estableciendo una suerte de cashback directo al ahorro.

Otro problema financiero para los chilenos es el alto porcentaje de dinero «estancado» en cuentas corrientes o vista.

Es decir, ahorros que al estar por un tiempo considerable en cierto producto financiero, queda expuesto a perder su valor por la inflación.

No es lo mismo tener ahorros en instrumentos que le ganen a la inflación, a tenerla durante dos años en una cuenta corriente y que en ese tiempo haya perdido un 20% de valor.

Pero la llegada de la próxima Ley Fintech, que formaliza las empresas tecnológicas y vinculación con la banca, que también permite la irrupción del open banking y el open finance, abre nuevas posibilidades.

Una nueva arista es la capitalización de cuentas corrientes, que en la práctica se materializaría en que cada usuario pueda establecer un porcentaje reservado de su cuenta, ya sea diario, semanal o mensual, permitiendo a una plataforma financiera establecer su control e inversión en algún instrumento financiero, generalmente de corte conservador, para luego ser reintegrado.

Desde nuestro punto de vista, esta es una opción muy atractiva, porque llevaría a la automatización a un nuevo nivel y facilita que las personas realmente optimicen sus ahorros. El concepto de guardar el dinero bajo el colchón quedó en el pasado, y establecer mecanismos para que las personas no tengan su dinero estancado es parte de la tarea de las fintech.

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