Nacido y criado en Santiago, con familiares del sur hasta la Pintana y del norte hasta la Pincoya. Don Carlos Araya Ávila, de 69 años, recuerda que tenía 9 años cuando vio por primera vez a Rosa, quien al igual que él, acompañaba a sus padres a vender en el estadio.

Sándwiches Don Carlos

Pese a que confiesa que, a esa edad, ya existían miradas ingenuas, no fue hasta que ambos cumplieron 18 que se casaron.

Hoy llevan más de 50 años juntos y trabajan codo a codo para continuar con la tradición familiar que les dejó la familia Araya Ávila, la que destaca por su sabroso sándwich de mechada palta, conocido y solicitado entre los asistentes habituales del Estadio Santa Laura.

Don Carlos explica:

El negocio de la Mechada lo iniciaron mis padres y gracias a la carne que hacía mi mamá, nos hicimos populares en los estadios. Llevamos más de 50 años en este oficio y hemos sido parte de la historia vendiendo sándwiches en el Estadio Nacional, el Palestino y el de la Unión Española.

Al igual que en el fútbol, han tenido altos y bajos ya que, pese al reconocimiento y demanda por sus sándwiches, la llegada de grandes empresas les quitó importantes concesiones en algunos partidos del Estadio Santa Laura y Estadio Nacional.

Además, en 2020 la pandemia no tuvo contemplaciones, congelando las actividades de futbolistas, hinchas y trabajadores.

La pandemia nos pilló con todo y no pudimos hacer nada. Una vez que se volvieron a abrir las puertas de los estadios, al comienzo fue sin público así que llorábamos desde nuestras casas viendo los partidos por la tele. Pero una vez que volvió la gente, revivimos como el ave fénix y con más fuerza que nunca de la mano de los luchadores de Deportes Recoleta y Audax Italiano, en el Estadio Santa Laura y el Palestino.

Eso sí, Don Carlos confiesa que esta vuelta a los estadios ha sido diferente, ya que tras la pandemia, el uso de efectivo es cada vez menos utilizado, sobre todo en eventos que convocan a tantas personas.

El tema de empezar a trabajar con máquinas de pago digital partió porque ahora todo el mundo anda sin efectivo, entonces estuvimos viendo cómo solucionar el tema y nos encontramos con SumUp.  De hecho, contábamos con dos máquinas y hace poco decidimos comprar una tercera para dar abasto, así que cuando la gente llega empiezo a gritar: ¡SumUp vigente, aquí puede pagar con SumUp! Con transferencia o fiado, si no anda con plata.

Respecto a cómo ve el futuro del negocio, Don Carlos destaca:

Es un oficio familiar, una tradición que ha pasado por tres generaciones, porque nos gusta, somos y vibramos con el fútbol. Afortunadamente tengo una familia grande: cuatro hijos -tres mujeres y un hombre- catorce nietos y cuatro bisnietos, por lo que espero que continúe con la siguiente generación. Para mi ahora este trabajo es como un hobby y pienso seguir haciéndolo hasta que las velas no ardan.

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