Videovigilancia - DeboSaber.cl

Las podemos ver a menudo en las afueras de casas, locales, empresas, instituciones y hasta en jardines infantiles y colegios.

Símbolos de la seguridad, más que una medida preventiva para evitar robos y un elemento disuasorio, las cámaras de seguridad ayudan a tener registros visuales frente a hechos de delincuencia y actividad sospechosa.

Sin embargo, si bien desde hace algunos años estamos viviendo el auge de los dispositivos conectados a internet en el hogar como televisores, refrigeradores y hasta lavadoras, aún no existe noción del riesgo que implica tener una cámara IP.

Lo cierto es que, conectada inherentemente a la red (cableada o inalámbrica), es un foco de vulnerabilidad.

Walter Montenegro, gerente de ciberseguridad para Cisco Chile explica:

Cómo política de Estado y de varios gobiernos, la conectividad del país crece satisfactoriamente. No obstante, aquello no está ligado a políticas de ciberseguridad básicas. Y esto es aún más crítico en los hogares. Por lo tanto, es difícil saber si los dispositivos de grabación son infalibles. Cumplen un rol fundamental, pero son una puerta de entrada y brecha donde hay que poner mucho cuidado.

En los últimos años, las soluciones de videovigilancia han evolucionado rápidamente gracias a la tecnología, inteligencia artificial y machine learning.

Es una combinación que permite que la supervisión ofrezca grandes ventajas en el reconocimiento facial y de objetos en condiciones poco favorables como la baja luminosidad o un clima complejo.

Se ha avanzado mucho con la incorporación de la nube y soluciones de automatización, ya que la grabación de grandes cantidades de información requiere del complemento tecnológico. Por lo tanto, aunque en Chile no es una alerta crítica, debemos poner atención en los riesgos cibernéticos. Si bien las personas usan estos dispositivos para garantizar su seguridad física, la pregunta sobre si estos productos son buenos en materias de ciberseguridad, es un signo de interrogación importante.

Según datos de Allied Market Research, el tamaño del mercado global de AI CCTV se valoró en $14,83 mil millones en 2020, y se proyecta que alcance los $55,22 mil millones para 2030, registrando una CAGR del 14,9% de 2021 a 2030.

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Inteligencia vulnerable

Hoy, podríamos decir, los proveedores de IoT fallan en la implementación de controles de ciberseguridad.

El concepto de smart cities y smart home toman cada vez más fuerza, por lo que si no se toman las precauciones correspondientes, los hogares pueden ser entrada para ataques cibernéticos.

Hay muchas opciones de cámaras de seguridad y proveedores, pero son imposibles de examinar por completo. Además, aún no somos conscientes de la delincuencia digital y en este caso particular, las personas no piensan que la cámara puede ser foco de vulnerabilidad, solo quieren tener un dispositivo en el exterior que les entregue visibilidad cuando están o no en sus casas.

Calidad, definición, durabilidad, almacenamiento, monitoreo desde aplicaciones en línea, entre otros, son los factores a considerar por lo general. Pero hay que poner atención en que, además, tengan la calificación de seguridad.

Ciertamente, las cámaras de videovigilancia entregan la sensación de seguridad a las personas al tiempo que ofrecen registro visual de lo que sucede. Pero es importante que tomemos consciencia de que estamos arriesgando la privacidad, violación de datos y seguridad en línea. En ese sentido, tenemos que empezar a exigir proveedores que ofrezcan un buen tratamiento al respecto.

Detectar y acabar con posibles «intrusos digitales», también es tarea de los ciudadanos. Las cámaras de videovigilancia están por todos lados: bancos, autopistas, calles, avenidas, supermercados, comercio, entre otros, por lo que es clave concientizar y entender que hay salvaguardar los hogares, ya que una vulneración de datos puede generar un gran daño.

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