Hambruna en Gaza

Por Amnistía Internacional

Hoy, la población palestina de Gaza se enfrenta a un dilema imposible: morir de hambre o arriesgarse a recibir disparos mientras intentan desesperadamente conseguir comida para alimentar a sus familias.

Las semanas siguientes a la puesta en marcha del programa de distribución israelí han sido de las más letales y violentas desde octubre de 2023.

En menos de cuatro semanas, más de 500 personas palestinas han sido asesinadas y casi 4.000 han resultado heridas solo por intentar acceder a alimentos o repartirlos.

Las fuerzas israelíes y los grupos armados, algunos de los cuales al parecer operan con el respaldo de las autoridades israelíes, sistemáticamente abren fuego contra civiles desesperados que arriesgan todo para sobrevivir.

El sistema de ayuda humanitaria está siendo desmantelado de forma deliberada y sistemática a través del bloqueo y las restricciones del gobierno israelí, bloqueo que ahora se utiliza para justificar el cierre de casi todas las demás operaciones de ayuda humanitaria en favor de una letal alternativa controlada por las fuerzas armadas que no protege a la población civil ni cubre las necesidades básicas.

Estas medidas están destinadas a sostener un círculo vicioso de desesperación, peligro y muerte. Actores humanitarios experimentados siguen preparados para prestar ayuda vital en gran escala.

Sin embargo, más de 100 días después de que las autoridades israelíes volvieran a imponer un bloqueo casi total de la ayuda humanitaria y los suministros comerciales, las condiciones humanitarias de Gaza están colapsando más rápido que en ningún otro momento de los últimos 20 meses.

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El nuevo programa del gobierno israelí obliga a civiles hambrientos y debilitados a caminar durante horas por terreno peligroso y zonas de conflicto activo, enfrentándose a una violenta y caótica carrera para llegar a puntos de distribución militarizados y vallados que sólo tienen una entrada.

Dentro de esos recintos caóticos, miles de personas luchan por acceder a unos suministros alimentarios limitados.  Estas zonas se han convertido en lugares de repetidas masacres en flagrante desprecio del derecho internacional humanitario.

Entre las víctimas mortales hay menores de edad y personal de ayuda humanitaria, con daños a niños y niñas en más de la mitad de los ataques a civiles en estos sitios.

El sistema de salud de Gaza está arruinado y muchas personas heridas por arma de fuego se desangran sin remedio debido a la imposibilidad de acceso de las ambulancias y la falta de asistencia médica vital.

Entre el hambre aguda y las condiciones casi de hambruna, muchas familias nos cuentan que están demasiado débiles para competir por las raciones de comida.

Quienes las consiguen a menudo vuelven con sólo unos cuantos artículos básicos, casi imposibles de cocinar sin agua potable ni combustible.

El combustible está prácticamente agotado, lo que ha paralizado servicios vitales: panaderías, sistemas de distribución de agua, ambulancias y hospitales.

Las familias se protegen con plásticos, utilizan cocinas improvisadas entre los escombros y carecen de combustible, agua limpia, saneamiento y electricidad.

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Esto no es una respuesta humanitaria.

Concentrar a más de dos millones de personas en zonas aún más cerradas para que puedan alimentar a sus familias no es un programa para salvar vidas.

Durante 20 meses, más de dos millones de personas han sufrido bombardeos incesantes, instrumentalización de la comida, el agua y otra ayuda humanitaria, desplazamientos forzados reiterados y deshumanización sistemática, todo ello bajo la mirada de la comunidad internacional.

La asociación Esfera, que establece normas mínimas para una ayuda humanitaria de calidad, ha advertido de que el enfoque de la Fundación Humanitaria de Gaza incumple las normas y principios humanitarios básicos.

Esta normalización del sufrimiento no debe seguir permitiéndose. Los Estados deben rechazar la falsa elección entre una distribución alimentaria letal controlada por militares y la privación total de ayuda humanitaria.

Los Estados deben respetar sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario y el derecho internacional de los derechos humanos, incluida la prohibición de los desplazamientos forzados, de los ataques indiscriminados y de la obstrucción de la ayuda humanitaria. Los Estados deben garantizar rendición de cuentas por las violaciones graves del derecho internacional.

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Autor Carlos Uhart M.

Director de Contenidos en Zythos Media™. Ingeniero en Telecomunicaciones y máster en Marketing Digital. Creador de contenidos con foco en tecnología, finanzas y seguridad. Autor verificado en Amazon KDP Publishing.

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