Sin darnos cuenta, las comunicaciones M2M llegaron para quedarse. Se trata de la tecnología que permite que dos dispositivos intercambien información entre sí de forma autónoma, es decir, sin intervención humana.

M2M

El ejemplo más práctico son los relojes inteligentes o las pulseras de actividad deportiva. Los sensores que incorporan son capaces de medir el ritmo cardíaco, la actividad física y la temperatura corporal. Toda esta información es enviada a los teléfonos de forma automática.

Rodrigo Mena, country manager de SUMA Móvil Chile explica:

La telemetría es otro de los ejemplos. Con los aparatos de medición podemos monitorear procesos industriales, domésticos y dispositivos de la salud de pacientes crónicos a distancia, entre otros.

Según el Informe anual de Internet de Cisco, habrá 14.700 millones de conexiones M2M para 2023, creciendo la proporción de conexiones de 33% en 2018 al 50% para dicho año.

Su aliado es la Internet de las Cosas (IoT) ya que un sistema de máquinas o dispositivos interrelacionados se pueden conectar de forma inalámbrica, e intercambiar y analizar datos de forma automática en la nube. En definitiva, el IoT se habilita integrando muchos dispositivos M2M y utilizando plataformas web en la nube para el procesamiento de todos esos datos.

El rol de la seguridad

Con la tecnología 5G y la hiperconectividad, la seguridad en las comunicaciones se convierte es una prioridad para garantizar las comunicaciones entre dispositivos, sobre todo para compañías que trabajan en entornos críticos como el sociosanitario, el policial, de vigilancia, los servicios de emergencia, la banca, las finanzas, entre otros.

Hay una constante y cada vez más elevada amenaza de nuevos ciberataques que podrían vulnerar información sensible de servicio y de sus clientes. Es ahí donde el rol de un Operador de Telecomunicaciones se convierte en un factor determinante para prevenir y/o evitar este tipo de escenarios de riesgo.

La forma de conectarse de esta tecnología es mediante identificación por radiofrecuencia (limitación de 10 metros), Bluetooth (10 a 20 de alcance) y WiFi (con unos 50 metros de máximo).

Con el desarrollo de la inteligencia artificial, la automatización y la introducción de los robots en la sociedad harán que la tecnología M2M esté cada vez más presente y con mecanismos de seguridad más robustos.

Sin lugar a dudas que la tecnología seguirá su evolución, abriendo más y mejores abanicos con nuevas posibilidades que permiten mejorar la operación y atender con garantías cualquier escenario de servicio.

DESTACADO:  Desmitificando el rol de la inteligencia artificial en la lucha contra la ciberdelincuencia

M2M e IoT no se detendrán y seguirán conectando equipos para transmitir información útil y esencial no solo para las organizaciones, sino también para las personas.

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