Según la doctora en Neurociencia Cognitiva Aplicada y académica de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), Lillian Pérez-Loezar, este agotamiento se relaciona con la extensa y constante presión laboral, así como la alta demanda de entregas y responsabilidades.
Durante estos últimos dos años, se registraron más de medio millón de nuevos diabéticos en Chile. Ante este panorama, la actividad física y la alimentación saludable se vuelven herramientas fundamentales para prevenir y controlar esta enfermedad.
Contar con un equipo multidisciplinario compuesto por al menos un médico, nutricionista, fisioterapeuta, psicólogo deportivo y un kinesiólogo, es fundamental para los competidores.
En los últimos años el skin care se ha hecho popular, en especial, con la importación de diversos productos y rutinas que tienen como propósito lucir una piel luminosa y saludable.
Desde el domingo 1 hasta el 8 de octubre se realizará la Colecta DEBRA online, donde todo lo recaudado irá para las nuevas instalaciones de la Fundación, única entidad en Chile que atiende gratuitamente a los pacientes con esta enfermedad.
Expertos aseguran que realizar actividad física constantemente y contar con una dieta equilibrada y saludable, ayuda a proteger el corazón ante diversas enfermedades.
Gracias a los actuales test genéticos, es posible saber si una persona tiene una mayor predisposición genética al fotoenvejecimiento, es decir, una menor retención de nutrientes esenciales para mantenerse sano.
Un consorcio internacional –integrado por 400 científicos y científicas y financiado por Estados Unidos- analizó la arquitectura célula a célula de la placenta, el intestino y los riñones.
Se trata de una enfermedad que no afecta únicamente a la piel y puede acarrear consecuencias para el organismo. Por eso, un correcto diagnóstico, así como un tratamiento eficiente, pueden ser claves para el bienestar de los pacientes.
Los agentes climatológicos causan efectos en todo tipo de piel, pero cuando las temperaturas bajan las zonas que más resienten son las mejillas, los labios, el cuello, el escote y las manos, por ser más sensibles al frío.