Transferencia de grasa

En los años 80, la transferencia de grasa corporal se convirtió en un procedimiento común, considerándose mejor que implantes inyectables o sólidos.

La técnica consistía en extraer grasa de una parte del cuerpo e injertarla en otra zona, como en el rostro, glúteos o senos.

Sin embargo, a pesar que algunos centros de cirugía estética aún lo realizan, los especialistas descubrieron que no es seguro para el paciente.

¿Cuál es el riesgo de la transferencia de grasa?

Siempre se vio como una solución a dos problemas, un exceso de grasa y una falta de relleno. Pero, de hecho, podría traer complicaciones mayores.

Esto debido a que este procedimiento puede provocar una embolia de grasa, afectando los órganos vitales.

El Dr. Cristóbal Carrasco, médico cirujano de Clínica SMER, señala:

El problema en la inyección de grasa es que al intentar poner la grasa en el glúteo se puede inyectar por error un vaso sanguíneo, ahí se hace una embolia, que es lo mismo que un coágulo, pero en este caso de grasa. Esto se va por las venas hasta las arterias, donde, por ejemplo, puede tapar una arteria del corazón, cerebro o pulmón. Es grave, por eso en Clínica SMER no realizamos transferencia de grasa.

El Dr. Carrasco agrega:

Es el viaje de un pedazo de grasa por el torrente sanguíneo, el cual finalmente se aloja en una parte importante de tu cuerpo y provoca un infarto.

Además de lo mencionado anteriormente, la grasa implantada podría solidificarse y calsificarse, evitando incluso la detección de tumores cancerígenos.

De hecho, en 2007 las sociedades de cirujanos plásticos en Estados Unidos emitieron una advertencia a sus miembros sobre el riesgo de utilizar grasa trasplantada en los senos por temor de que el procedimiento pudiera interferir con las mamografías.

¿Qué otras opciones existen para aumento corporal?

 El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de forma natural en numerosos tejidos y órganos del cuerpo humano.

En la actualidad existe ácido hialurónico obtenido por síntesis, se trata de un producto inyectable que se presenta en forma de gel y se inyecta en las zonas que el paciente desea aumentar.

Aproximadamente, los tratamientos con ácido hialurónico tienen una duración de 1 año y no presentan riesgos para los pacientes, siempre y cuando sea aplicado por un profesional.

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