En el primer panel del día del Latin America Energy Week Latam 2022, se exploraron temas relacionados con la influencia de la coyuntura política regional y mundial, y cómo éstos pueden convertirse en oportunidades para que los países de Latinoamérica puedan continuar el camino hacia la transición energética.

Geopolítica de la energía

Los panelistas plantearon las dificultades que pueden presentarse, pero también señalaron los puntos a tener en cuenta para que la transición energética sea una realidad.

  • El contexto global, particularmente el conflicto entre Rusia y Ucrania tendrá repercusiones a largo y corto plazo en las matrices de energía, mientras en los países se afronta el efecto de una alta inflación y la insatisfacción de la opinión pública interna.
  • Los países deben hacer ajustes sobre su regulación de manera urgente, para adaptar sus políticas a un nuevo esquema energético, que incluso trascienda las fronteras.
  • América Latina ofrece enormes oportunidades para la producción de energías limpias, y necesita trabajar de forma urgente en fortalecer la industria, especialmente para lograr aprovechar los excedentes de energía.
  • La meta de los países de la región es lograr para el final de esta década que toda la matriz energética este conformada en un 70 por ciento con energías renovables.

El contexto geopolítico mundial abrió el primer panel del Latin America Energy Week 2022, en el que se analizaron los impactos de la coyuntura política global, regional y local tiene en las economías de la región como producto de la alta inflación, y en el crecimiento de la matriz energética.

Para Christopher Garman, Managing Director para las Américas de Eurasia, los retos de las políticas energéticas se cruzan con dos factores, el ambiente global que puede incidir de forma positiva en la implementación de energías limpias, como las dificultades de gobernabilidad y el manejo del ambiente político interno de cada país, que incrementa los riesgos para la inversión privada.

Esto según Garman ha hecho que sean las empresas las que impulsen los procesos de cambio en la región.

Sin embargo y aunque los costos de las renovables están disminuyendo, Garman llama la atención sobre la importancia de que los países hagan cambios regulatorios en beneficio de los consumidores:

Hay muchos proyectos de energía que se pueden hacer, solo diría que lo que las regiones necesitan es equilibrio entre los legisladores y reguladores porque estamos en un ambiente de alta legislación. Tenemos mucha presión, y aquí es importante buscar la sustentabilidad en un ambiente de alta inflación.

En el mismo sentido, André Clark, vicepresidente Senior para el Hub de América Latina de Siemens Energy, señaló la relevancia de que estos procesos de cambio se den de forma conjunta entre compañías y gobiernos, y se ponga sobre la mesa la discusión de qué países serán la fuente de energía de manera inmediata y futura en América Latina.

Según Clark la oferta de energías renovables en América Latina es una de las más valiosas, gracias a su ubicación geográfica, sin embargo plantea:

Los países necesitan urgentemente trabajar en proyectos que permitan aprovechar la energía excedente. El hidrógeno verde es una alternativa real y América Latina ofrece enormes ventajas en la producción de este combustible. No es solo una solución a un problema inmediato, sino un potencial para transformar efectivamente la política industrial del continente en una política más eficiente y ecológica.

Para Ariel Yépez-García, jefe de Energía e Infraestructura del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, hay temas prioritarios que deben atenderse para lograr la expansión y consolidación de la matriz energética en Latinoamérica, como la diversificación de las fuentes financieras, la movilización de capitales, los marcos legales, e incluso frente al apetito de riesgo del sector privado lograr financiamientos en moneda local y capital privado en infraestructura.

Hay una importante oportunidad para diversificar la matriz energética en la región, pues los precios y la tecnología ha cambiado, facilitando el acceso a las energías renovables.

El énfasis está en la importancia de lograr la interconexión regional, fundamental para asegurar la eficiencia energética de los países:

Esto incluye tener un regulador regional conformado por reguladores de diferentes países, facilitar la discusión y adopción de políticas en la región, acuerdos comerciales para permitir este intercambio, con estos elementos, la posibilidad de facilitar energía va a ser muy exitosa.

Por su parte el ministro de Energía de Colombia, Diego Mesa, destacó el papel preponderante que puede tener América Latina en la nueva geopolítica de la energía.

El funcionario explicó que adicional a la gran transformación de la matriz energética colombiana, que pasó de tener un 2% de energías no convencionales a un 12%.

Se trabaja regionalmente en Costa Rica, Chile y otros 15 países para poder llegar a la meta de tener un 70% de energías renovables para el 2030.

El ministro agregó que pensando en el futuro, Colombia tiene una oportunidad significativa para ser en el mediano y largo plazo exportadores de hidrógeno verde.

De acuerdo al jefe de la cartera de energía:

El mayor reto es decidir cómo vamos a transportar y transformar esta energía en otros productos.

Así mismo, comentó que se está trabajando para lograr una interconexión con Panamá y mejorar la actual interconexión con Ecuador.

Hacia el futuro estamos viendo cómo podemos tener diferentes opciones. En Colombia hay dos compañías que están buscando estos proyectos y a medida que se van desarrollando estaremos viendo como exportar a Europa y Asia. Estamos revisando porque queremos que Colombia y la región sean potencia para poder suministrar energía a largo plazo.

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