Hace cuatro años, el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, generó controversia al afirmar que un líder palestino de la época de la Segunda Guerra Mundial había instigado el exterminio de los judíos por parte de Adolf Hitler.

Netanyahu y Ban Ki Moon

Estas declaraciones provocaron fuertes reacciones tanto a nivel nacional como internacional.

Las palabras de Netanyahu se originaron en un discurso ante el Congreso Mundial Judío, donde comentó un encuentro en Berlín en noviembre de 1941 entre Hitler y el Muftí de Jerusalén, Haj Amin Al-Husseini.

Según Netanyahu, el Muftí le habría aconsejado a Hitler que «quemara» a los judíos. Inmediatamente después de sus afirmaciones, el Primer Ministro recibió críticas tanto en Israel como en el extranjero.

Hitler en esa época no quería exterminar a los judíos sino expulsarlos. El muftí fue y le dijo: ‘Si los expulsas, vendrán a Palestina’. ‘¿Qué debería hacer?’, preguntó, y el muftí le contestó: ‘Quémalos’.

En un intento por aclarar sus declaraciones, Netanyahu enfatizó:

Hitler fue el responsable de la solución final y del proceso de toma de decisiones. Es absurdo ignorar el papel jugado por el Muftí de Jerusalén Haj Amin Al-Husseini, que era un criminal de guerra y que animó a Hitler a que exterminara a los judíos europeos. En ningún momento he querido absolver a Hitler de su responsabilidad, sino que he querido mostrar cómo el padre de la patria palestina quiso destruir a los judíos antes de que hubiera territorios, ocupación y colonias.

Además, citó el testimonio de un ayudante de Adolf Eichmann durante los juicios de Núremberg para respaldar sus argumentos.

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Estas controvertidas declaraciones llevaron a un debate sobre la interpretación histórica y la responsabilidad del Holocausto, y fueron rechazadas incluso por miembros de su propio gobierno y por líderes internacionales, incluyendo al Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbás, quien las consideró una forma de «evadir los derechos palestinos», conminando a la comunidad judía a “responder a sus mentiras sobre el nazismo y sobre el Holocausto”.

Las declaraciones iniciales hechas el día anterior ante el Congreso Mundial Judío en Jerusalén causaron tanto estupor que fueron contestadas hasta por miembros de su propio gobierno como el ministro de Defensa Moshe Ya´alon.

Por su parte el jefe de la oposición, el laborista Isaac Herzog, reaccionó con más dureza ante la intervención del primer ministro.

El hijo de un historiador debe ser riguroso con la historia. Hitler escribió su aberrante obra Mein Kampf en 1939, tres años antes de que tuviera lugar la reunión con Al–Husseini.

El también diputado laborista y antiguo líder estudiantil de la Universidad de Tel Aviv, Itzik Shmuli, fue más allá, señalando:

Es una vergüenza que el primer ministro de Israel les haga el juego a los negacionistas del Holocausto.

Por su parte, el portavoz del grupo parlamentario árabe en la Knesset Lista Unida, Ayman Odeh:

Debe dejar de intentar dedicarse a reescribir la historia para así incitar contra los palestinos.

El gobierno alemán también se distanció de las declaraciones de Netanyahu, manteniendo su visión histórica de la responsabilidad de Alemania en el Holocausto.

Somos conscientes de la responsabilidad primigenia de Alemania en este crimen a la humanidad. No veo razón por la cual debiéramos cambiar nuestra visión de la historia.

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